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Emilien Feneuil
Champagne129,35€
122,88€/ud (-5%)
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Emilien Feneuil
Coteaux Champenois297,55€
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Emilien Feneuil
Champagne124,50€
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Emilien Feneuil
Coteaux Champenois131,05€
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Emilien Feneuil
Coteaux Champenois131,05€
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Comprar Vino de Emilien Feneuil
En Sermiers, en la cara norte de la Montaña de Reims, la historia de Emilien Feneuil no nace del mármol de una gran maison, sino del polvo de la viña. En 2006 toma el relevo de las parcelas familiares y entiende que el camino “automático” —tratamientos por inercia, rendimiento como prioridad— no encaja con su idea de grandeza. Su apuesta es clara: viticultura orgánica, atención obsesiva al suelo y una lectura más fina del clima. La certificación llega en 2008, y durante años su uva es buscada por elaboradores sensibles al origen. El paso decisivo llega cuando empieza a vinificar y embotellar con su nombre: desde 2015, se convierte en la primera generación familiar en firmar sus propios vinos.
La Petite Montagne de Reims: parcelas pequeñas, ambición Premier Cru
Su viñedo no impresiona por tamaño, sino por precisión: 2,37 hectáreas repartidas en cuatro parcelas y en tres pueblos Premier Cru —Sermiers, Écueil y Chamery—. Varietalmente, su mosaico es poco complaciente y muy expresivo: Meunier, Chardonnay, Pinot Noiry el raro Petit Meslier. Predominan suelos calcáreos, y en la copa aparece una sensación recurrente: mineralidad y salinidad finas, una tensión que estira el trago y deja el final limpio, nítido, casi táctil.
Biodinámica y biodiversidad: cuando el terroir incluye árboles y tiempo
Lo que hace singular a Emilien Feneuil no es solo dónde está, sino cómo mira. En Champagne, región marcada durante décadas por la viticultura convencional, él empuja hacia la biodinámica y hacia una biodiversidad real, no decorativa. En un texto personal recuerda una vid “sin edad” en Marruecos conviviendo con olivo, almendro e higuera; esa escena le confirma una idea: reintegrar árboles y vida alrededor de la vid, para que el paisaje vuelva a funcionar como sistema. La vid, dice, necesita “una rama” donde enlazarse. Traducido a botella: menos ruido, más claridad.
“Minéral? estructural!”: mineralidad con columna vertebral
Su noción de pureza no es frágil. Él la formula con una consigna: “Minéral? estructural!”. Lo mineral no es una palabra bonita, es la estructura que sostiene el vino: verticalidad, centro, energía. Sin esa base, el vino puede parecer más exuberante, pero resulta más corto. Con estructura, aparece la línea fina que define un gran Champagne de terroir.
En bodega: mínima intervención, precisión y sin dosage
La bodega continúa la misma ética: levaduras autóctonas, vinos base con crianza aproximada de 10 meses en barrica usada, y una segunda paciencia de alrededor de 3 años sobre lías. Trabaja sin clarificar, sin filtrar y sin dosage, buscando que cada añada hable por sí misma. No intenta “construir” el champagne; intenta no estorbar.
Petit Meslier: la uva rara que afila el estilo
El Petit Meslier es su talismán y su escuela. Variedad exigente, capaz de alargar fermentaciones y madurar sin perder frescura, le obliga a escuchar el tiempo y a respetar la tensión natural del vino. Su recompensa es precisa: perfume delicado, acidez viva, profundidad sin peso.
Beber Emilien Feneuil: Champagne artesanal con tensión y lugar
Beber Emilien Feneuil es recordar que Champagne puede ser, ante todo, un paisaje embotellado: salinidad, nervio, rectitud y una elegancia que no depende del maquillaje. Un Champagne artesanal que habla bajo, pero deja una claridad persistente, como una idea bien dicha.
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Comprar Vino de Emilien Feneuil
En Sermiers, en la cara norte de la Montaña de Reims, la historia de Emilien Feneuil no nace del mármol de una gran maison, sino del polvo de la viña. En 2006 toma el relevo de las parcelas familiares y entiende que el camino “automático” —tratamientos por inercia, rendimiento como prioridad— no encaja con su idea de grandeza. Su apuesta es clara: viticultura orgánica, atención obsesiva al suelo y una lectura más fina del clima. La certificación llega en 2008, y durante años su uva es buscada por elaboradores sensibles al origen. El paso decisivo llega cuando empieza a vinificar y embotellar con su nombre: desde 2015, se convierte en la primera generación familiar en firmar sus propios vinos.
La Petite Montagne de Reims: parcelas pequeñas, ambición Premier Cru
Su viñedo no impresiona por tamaño, sino por precisión: 2,37 hectáreas repartidas en cuatro parcelas y en tres pueblos Premier Cru —Sermiers, Écueil y Chamery—. Varietalmente, su mosaico es poco complaciente y muy expresivo: Meunier, Chardonnay, Pinot Noiry el raro Petit Meslier. Predominan suelos calcáreos, y en la copa aparece una sensación recurrente: mineralidad y salinidad finas, una tensión que estira el trago y deja el final limpio, nítido, casi táctil.
Biodinámica y biodiversidad: cuando el terroir incluye árboles y tiempo
Lo que hace singular a Emilien Feneuil no es solo dónde está, sino cómo mira. En Champagne, región marcada durante décadas por la viticultura convencional, él empuja hacia la biodinámica y hacia una biodiversidad real, no decorativa. En un texto personal recuerda una vid “sin edad” en Marruecos conviviendo con olivo, almendro e higuera; esa escena le confirma una idea: reintegrar árboles y vida alrededor de la vid, para que el paisaje vuelva a funcionar como sistema. La vid, dice, necesita “una rama” donde enlazarse. Traducido a botella: menos ruido, más claridad.
“Minéral? estructural!”: mineralidad con columna vertebral
Su noción de pureza no es frágil. Él la formula con una consigna: “Minéral? estructural!”. Lo mineral no es una palabra bonita, es la estructura que sostiene el vino: verticalidad, centro, energía. Sin esa base, el vino puede parecer más exuberante, pero resulta más corto. Con estructura, aparece la línea fina que define un gran Champagne de terroir.
En bodega: mínima intervención, precisión y sin dosage
La bodega continúa la misma ética: levaduras autóctonas, vinos base con crianza aproximada de 10 meses en barrica usada, y una segunda paciencia de alrededor de 3 años sobre lías. Trabaja sin clarificar, sin filtrar y sin dosage, buscando que cada añada hable por sí misma. No intenta “construir” el champagne; intenta no estorbar.
Petit Meslier: la uva rara que afila el estilo
El Petit Meslier es su talismán y su escuela. Variedad exigente, capaz de alargar fermentaciones y madurar sin perder frescura, le obliga a escuchar el tiempo y a respetar la tensión natural del vino. Su recompensa es precisa: perfume delicado, acidez viva, profundidad sin peso.
Beber Emilien Feneuil: Champagne artesanal con tensión y lugar
Beber Emilien Feneuil es recordar que Champagne puede ser, ante todo, un paisaje embotellado: salinidad, nervio, rectitud y una elegancia que no depende del maquillaje. Un Champagne artesanal que habla bajo, pero deja una claridad persistente, como una idea bien dicha.
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