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Comprar Vino de Viñedos y Bodegas Áster
La historia de Áster comienza con una convicción: que la Ribera del Duero podía ofrecer algo más que potencia. A inicios de los años noventa, La Rioja Alta, emprendió una búsqueda exigente por los suelos, los climas y las parcelas más expresivas de la zona. El resultado fue Áster, una bodega que desde el año 2000 ha combinado paciencia, precisión y una visión clara de excelencia. Sólo tras años de ensayos y vendimias cuidadosamente valoradas —algunas incluso descartadas por no cumplir con sus estándares— se presentó el primer vino bajo el nombre de Áster.
Hoy, con más de 80 hectáreas de viñedo propio entre Anguix y La Horra, a más de 800 metros de altitud, Áster representa la esencia del Tempranillo en altura. En estos suelos arcillosos y limosos, la variedad encuentra una expresión refinada, con equilibrio entre fruta, estructura y frescura. La altitud y el clima continental marcan el ritmo de una viticultura exigente, pero enormemente gratificante.
Una bodega hecha a la medida del paisaje
Diseñada para integrar belleza y funcionalidad, la bodega Áster es sobria, elegante y práctica. La nave de elaboración, con vistas al viñedo, refleja la transparencia con que se concibe el vino: lo que se ve, se siente y se bebe. En la sala de barricas, construida para albergar miles de roble francés, reina el silencio: allí, el tiempo y la madera modulan la voz del vino sin imponerse.
Un estilo con doble alma
Los vinos de Áster tienen una identidad clara y plural. Por un lado, encontramos referencias clásicas, como Áster Crianza o Finca El Otero, que capturan la profundidad, densidad y nobleza de la Ribera del Duero. Por otro, propuestas como Áster El Espino muestran un perfil más contemporáneo: tensión, energía, frescura. Dos caminos que nacen del mismo origen: un viñedo maduro, técnicas enológicas de precisión y una filosofía que privilegia la calidad sobre la cantidad.
Muchas de las cepas superan los treinta años, y se cultivan en espaldera, lo que facilita una gestión racional y minuciosa del viñedo. Todo se orienta a lograr uvas sanas, equilibradas y con el carácter necesario para soportar crianzas largas y expresivas.
El arte de la elaboración
La vendimia manual permite una primera selección en campo. Luego, cada racimo pasa por una mesa de selección donde solo lo mejor continúa el camino. En Áster, las fermentaciones se ajustan a la expresión de cada parcela; la crianza, en su mayoría en roble francés nuevo o seminuevo, busca aportar estructura sin ocultar el carácter del vino. Hay precisión, pero sin rigidez; técnica, pero sin perder la intuición.
El resultado son vinos de Áster con cuerpo, pero también con elegancia. Con potencia, pero sin exceso. Con fruta, pero también con mineralidad. Vinos que envejecen con dignidad y ganan matices con los años.
Áster en el presente de Ribera del Duero
Áster no es una bodega más. Es una declaración de intenciones dentro de la Ribera del Duero. Su enfoque cuidadoso, su equilibrio entre clasicismo y modernidad, y su compromiso con la excelencia la han convertido en un nombre de referencia. Su bodega, abierta al enoturismo, invita a descubrir una Ribera más alta, más elegante y más reflexiva. En cada botella de Áster se siente el paisaje, la altura, la sabiduría de la tierra y la mano que sabe interpretarla.
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Comprar Vino de Viñedos y Bodegas Áster
La historia de Áster comienza con una convicción: que la Ribera del Duero podía ofrecer algo más que potencia. A inicios de los años noventa, La Rioja Alta, emprendió una búsqueda exigente por los suelos, los climas y las parcelas más expresivas de la zona. El resultado fue Áster, una bodega que desde el año 2000 ha combinado paciencia, precisión y una visión clara de excelencia. Sólo tras años de ensayos y vendimias cuidadosamente valoradas —algunas incluso descartadas por no cumplir con sus estándares— se presentó el primer vino bajo el nombre de Áster.
Hoy, con más de 80 hectáreas de viñedo propio entre Anguix y La Horra, a más de 800 metros de altitud, Áster representa la esencia del Tempranillo en altura. En estos suelos arcillosos y limosos, la variedad encuentra una expresión refinada, con equilibrio entre fruta, estructura y frescura. La altitud y el clima continental marcan el ritmo de una viticultura exigente, pero enormemente gratificante.
Una bodega hecha a la medida del paisaje
Diseñada para integrar belleza y funcionalidad, la bodega Áster es sobria, elegante y práctica. La nave de elaboración, con vistas al viñedo, refleja la transparencia con que se concibe el vino: lo que se ve, se siente y se bebe. En la sala de barricas, construida para albergar miles de roble francés, reina el silencio: allí, el tiempo y la madera modulan la voz del vino sin imponerse.
Un estilo con doble alma
Los vinos de Áster tienen una identidad clara y plural. Por un lado, encontramos referencias clásicas, como Áster Crianza o Finca El Otero, que capturan la profundidad, densidad y nobleza de la Ribera del Duero. Por otro, propuestas como Áster El Espino muestran un perfil más contemporáneo: tensión, energía, frescura. Dos caminos que nacen del mismo origen: un viñedo maduro, técnicas enológicas de precisión y una filosofía que privilegia la calidad sobre la cantidad.
Muchas de las cepas superan los treinta años, y se cultivan en espaldera, lo que facilita una gestión racional y minuciosa del viñedo. Todo se orienta a lograr uvas sanas, equilibradas y con el carácter necesario para soportar crianzas largas y expresivas.
El arte de la elaboración
La vendimia manual permite una primera selección en campo. Luego, cada racimo pasa por una mesa de selección donde solo lo mejor continúa el camino. En Áster, las fermentaciones se ajustan a la expresión de cada parcela; la crianza, en su mayoría en roble francés nuevo o seminuevo, busca aportar estructura sin ocultar el carácter del vino. Hay precisión, pero sin rigidez; técnica, pero sin perder la intuición.
El resultado son vinos de Áster con cuerpo, pero también con elegancia. Con potencia, pero sin exceso. Con fruta, pero también con mineralidad. Vinos que envejecen con dignidad y ganan matices con los años.
Áster en el presente de Ribera del Duero
Áster no es una bodega más. Es una declaración de intenciones dentro de la Ribera del Duero. Su enfoque cuidadoso, su equilibrio entre clasicismo y modernidad, y su compromiso con la excelencia la han convertido en un nombre de referencia. Su bodega, abierta al enoturismo, invita a descubrir una Ribera más alta, más elegante y más reflexiva. En cada botella de Áster se siente el paisaje, la altura, la sabiduría de la tierra y la mano que sabe interpretarla.

