Mostrando 1 a 6 de 6
Comprar Vino de Colet Vins
Desde 1783, la familia Colet cultiva la tierra en el corazón del Penedès. Generaciones de agricultores que trabajaron como arrendatarios, hasta que hace poco más de tres décadas, el padre de Sergi Colet compró finalmente la finca familiar. Fue un giro radical: pasaron de producir volumen para terceros a cultivar con propósito, con identidad. El legado agrícola se transformó en una filosofía vitivinícola centrada en el origen.
El viñedo como expresión del paisaje
Hoy, en una finca rodeada de bosques y olivos al suroeste de Barcelona, Colet es sinónimo de autenticidad. Sus viñedos, con exposición noroeste y marcadas diferencias térmicas entre día y noche, ofrecen vinos de gran frescura y fragancia, donde el lugar habla por sí solo.
Formación, retorno y visión francesa
Sergi Colet —tras experiencias en Gramona, un máster en Champagne y trabajo en Pol Roger— regresó a casa en 1998 con una visión clara: trabajar como un Château francés, solo con uvas propias, y siempre bajo prácticas 100% ecológicas. Así nació el proyecto que hoy forma parte de la DO Clàssic Penedès, donde todas las bodegas deben elaborar con uvas de cultivo orgánico, seguir el método tradicional y respetar un mínimo de 15 meses en botella. Colet va más allá: cada etiqueta incluye la añada y la fecha de degüelle, transparencia que pocos se atreven a ofrecer.
Filosofía de mínima intervención
Aquí, el vino nace en la viña. La bodega no interviene más de lo necesario: se embotella lo que da la tierra, sin dogmas ni artificios. Nada de seguir tendencias porque sí; si se utiliza madera, es por necesidad. Si hay fermentación espontánea, es porque lo exige la añada. Colet escucha la viña antes que imponer un estilo.
Suelos diversos, vinos con carácter
Los suelos, variados y vivos, aportan riqueza a cada parcela: caliza, arcilla, piedra suelta. Ese mosaico natural se traduce en vinos vibrantes, complejos y profundamente ligados al territorio. Cada botella es un retrato fiel del Penedès: cítricos nerviosos, frescor herbal, textura precisa. Pero más que notas de cata, Colet transmite carácter.
Silencio que deja huella
Hoy, Colet representa una forma de hacer vino que no grita, pero deja huella. Su estilo es sobrio, claro, honesto. No busca impresionar, sino conectar. Y lo logra: quien prueba un vino de Colet no sólo descubre el Penedès, sino una historia de familia, tierra y convicción.
Beber Colet es viajar. Es volver al origen con cada copa.
--- ;
-
-
- ;
-
-
- ;
-
-
Comprar Vino de Colet Vins
Desde 1783, la familia Colet cultiva la tierra en el corazón del Penedès. Generaciones de agricultores que trabajaron como arrendatarios, hasta que hace poco más de tres décadas, el padre de Sergi Colet compró finalmente la finca familiar. Fue un giro radical: pasaron de producir volumen para terceros a cultivar con propósito, con identidad. El legado agrícola se transformó en una filosofía vitivinícola centrada en el origen.
El viñedo como expresión del paisaje
Hoy, en una finca rodeada de bosques y olivos al suroeste de Barcelona, Colet es sinónimo de autenticidad. Sus viñedos, con exposición noroeste y marcadas diferencias térmicas entre día y noche, ofrecen vinos de gran frescura y fragancia, donde el lugar habla por sí solo.
Formación, retorno y visión francesa
Sergi Colet —tras experiencias en Gramona, un máster en Champagne y trabajo en Pol Roger— regresó a casa en 1998 con una visión clara: trabajar como un Château francés, solo con uvas propias, y siempre bajo prácticas 100% ecológicas. Así nació el proyecto que hoy forma parte de la DO Clàssic Penedès, donde todas las bodegas deben elaborar con uvas de cultivo orgánico, seguir el método tradicional y respetar un mínimo de 15 meses en botella. Colet va más allá: cada etiqueta incluye la añada y la fecha de degüelle, transparencia que pocos se atreven a ofrecer.
Filosofía de mínima intervención
Aquí, el vino nace en la viña. La bodega no interviene más de lo necesario: se embotella lo que da la tierra, sin dogmas ni artificios. Nada de seguir tendencias porque sí; si se utiliza madera, es por necesidad. Si hay fermentación espontánea, es porque lo exige la añada. Colet escucha la viña antes que imponer un estilo.
Suelos diversos, vinos con carácter
Los suelos, variados y vivos, aportan riqueza a cada parcela: caliza, arcilla, piedra suelta. Ese mosaico natural se traduce en vinos vibrantes, complejos y profundamente ligados al territorio. Cada botella es un retrato fiel del Penedès: cítricos nerviosos, frescor herbal, textura precisa. Pero más que notas de cata, Colet transmite carácter.
Silencio que deja huella
Hoy, Colet representa una forma de hacer vino que no grita, pero deja huella. Su estilo es sobrio, claro, honesto. No busca impresionar, sino conectar. Y lo logra: quien prueba un vino de Colet no sólo descubre el Penedès, sino una historia de familia, tierra y convicción.
Beber Colet es viajar. Es volver al origen con cada copa.
--



